Una vieja historia, un nuevo concepto:

Regularidad Sprint en la Argentina.

A fines de la década del sesenta surgió la idea de fomentar que nuevos jóvenes pilotos se sumaran a las competencias de velocidad tipo Rally. Para ello a continuación de la competencia oficial de velocidad partían estos participantes con una modalidad muy cercana a la velocidad pero conceptualmente distinta. Utilizando los mismos recorridos y pruebas cronometradas (PC), realizaban los tramos cronometrados en un tiempo impuesto con precisión a la centésima de segundo, en lugar de velocidad pura.

Esta modalidad tuvo gran éxito, ya que se la consideraba el paso previo obligado a quien se iniciaba en el Rally. El más famoso, el Rally de San Remo aún hoy continúa desarrollándose de esta manera. El éxito fue doble, ya que paralelamente a la promoción de nuevos pilotos de Rally, dio origen a una nueva actividad que fue cobrando vida propia: la Regularidad Sprint.

Alfa Romeo, Mercedes Benz, Lancia y BMW llegaron a conformar equipos oficiales de competición profesionales. Luego, con el correr de los años y el crecimiento de la actividad del automovilismo histórico de colección, esta fórmula tuvo gran repercusión ya que permite competir en igualdad de condiciones a los autos de épocas totalmente diferentes. Es el único deporte automovilístico en donde cuenta exclusivamente la habilidad personal.

Esta modalidad se puso en práctica en la edición 2006 del RDLM con gran éxito y marcó un antes y un después en la actividad, creando una cita obligada entre los más exclusivos eventos del calendario argentino.